Amémonos... eso es suficiente

amor Juan

Cuando Juan permaneció en Éfeso hasta una extrema ancianidad, sólo podía con dificultad ser llevado a la iglesia en brazos de sus discípulos, y no podía pronunciar muchas palabras, solía decir nada más que esto en sus repetidas reuniones:

Hijos, ámense los unos a los otros.

A la larga, los discípulos y padres que estaban allí, preocupados por escuchar siempre las mismas palabras dijeron:

  • Maestro ¿por qué siempre dices esto?
  • Es el mandamiento del Señor  — era su valiosa respuesta —  y si hacen únicamente eso, es suficiente.

Gracias por leer. Déjame un mensaje por si las dudas 😉