And the word became flesh

amor Juan

Leí Juan 1:1-18, empecemos.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. — Juan 1:1-2

La frase “El Verbo” viene del griego logos (en griego λóγος) que significa Palabra, pero ¿qué quiere decir esto? Pues para muchos la palabra es el poder que mueve el mundo, la luz del conocimiento, la luz para los hombres, y Cristo es LA Palabra y es desde el principio con Dios porque es Dios (Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. — Juan 1:3

El Verbo (o la palabra) es creadora de todo, Jesucristo es el Verbo, Jesucristo es Dios, Jesucristo es creador de todo el universo.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. — Juan 1:4-5

La palabra es la que da entendimiento, sabiduría, fuerza, energía, poder, satisfacción, significado de ser, la que da vida, Cristo es la vida, es luz que no puede ser escondida (Lucas 8:16-18) y que permite ver el camino.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. — Juan 1:9-11

La luz verdadera, real, genuina, no ficticia ni falsa ni incierta sino verdadera! Anunciada en el antiguo testamento (la torá de los judíos), vino al mundo pero el mundo no le aceptó, no le reconoció, su propio pueblo no le recibió con los brazos abiertos sino que lo rechazó, al punto que lo llevó a la muerte.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; — Juan 1:12

Nosotros, los que creemos en Él, podemos ser llamados hijos de Dios! Qué gozo!!!

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. — Juan 1:13

Nosotros pertenecemos a la familia de Dios no por ser descendientes de Abraham o por nuestra propia decisión o por nuestro esfuerzo, sino que fue voluntad de Dios que así fuera, Él nos escogió!

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. — Juan 1:14

El Verbo, la palabra, Jesucristo se hizo hombre y habitó entre nosotros, como cuando Dios estaba entre los israelitas en el tabernáculo en medio del desierto, identificándose con toda la humanidad y manifestando su gloria, la gloria de Dios, del único hijo de Dios.

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. — Juan 1:16

Dios nos socorre en todo momento, con su gracia inmerecida, con su misericordia, con su amor.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. — Juan 1:17

Ya no estamos sujetos a la ley que nos condenaba (lo cual no quiere decir que quede descartada ya que esta hace que nos demos cuenta en qué hemos fallado) sino que ahora estamos sujetos a la gracia y misericordia de Dios, de la muestra de su amor profundo, la verdad hecha persona.

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. — Juan 1:18

En Cristo Dios es revelado, nadie vio jamás al Padre, pero ahora le conocemos porque conocemos a Cristo, su único Hijo (Juan 14:7).

Por tanto Cristo es la palabra poderosa que alumbra y es el camino de los que en Él creen, que estuvo desde el principio y quien nos ha dado a conocer al Padre, que por medio de su gracia somos llamados hijos de Dios, no por nuestros esfuerzos ni por nuestra voluntad, sino por la de Dios.


Gracias por leer. Déjame un mensaje por si las dudas 😉