Busca la masculinidad y feminidad maduras

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Hace poco tiempo terminé de leer el libro “Bajo las alas de Dios" de John Piper, sobre el libro de Rut en la biblia. He aprendido muchas cosas de la historia de Booz y Rut, la masculinidad y la feminidad que muestra la historia es una de esas cosas.

Los impulsos igualitarios de los últimos tiempos no nos han hecho mejores hombres y mujeres. De hecho, han confundido a muchos. Qué podría responder hoy el hombre o la mujer promedio a la pregunta de un niño pequeño: “Papi, ¿qué significa para crecer y ser un hombre y no una mujer?” O la pregunta de una niña: “Mami, ¿qué significa crecer y ser una mujer y no un hombre?”

¿Quién podría responder a estas preguntas sin disminuir la masculinidad y la feminidad en meros mecanismos biológicos? ¿Quién podría expresar los profundos significados de la masculinidad y la feminidad entrelazados de manera diferente en una personalidad creada de modo distinto e igual a la imagen de Dios? James Dobson lo expresa así: “En esencia... está el asunto de ¿qué es un hombre? Si intentamos reducir ese asunto a solo lo que es una persona bondadosa, tendríamos un buen punto pero perderíamos un elemento crucial llamado hombría, que es importante”.[1] No preguntar acerca de la esencia de la personalidad tanto masculina como femenina confunde a todo el mundo, especialmente a los niños.

Esta confusión daña a las personas. No se trata de algo insignificante. Sus efectos son enormes. Concuerdo con Dobson cuando afirma: «La resistencia feminista a que se haga de la masculinidad y la feminidad algo significante en cuanto a conducta y determinación de papeles está asociada a algunos de los problemas sociales y espirituales más dolorosos de hoy día».[2]

Cuando la masculinidad y la feminidad se confunden en casa, las consecuencias son más profundas de lo que se podría revelar en una generación. Hay dinámicas en el hogar que dirigen las preferencias sexuales de los niños y conforman su concepto de masculinidad y feminidad. Especialmente crucial en materia de preferencia sexual es la constante y amorosa afirmación de un padre en relación con la masculinidad de su hijo y la feminidad de su hija. [3] El padre debe ser un hombre. Sin embargo, ¿cómo se puede cultivar esta clase afirmación varonil en una atmósfera en que las diferencias de papeles entre masculinidad y feminidad se niegan o se reducen constantemente por razones de igualdad de género y ceguera de sexos?

Lo que todos necesitamos es una sólida enseñanza bíblica acerca de las diferencias que Dios quiere entre hombres y mujeres. [4] Pero también necesitamos historias, grandes historias. Debemos ver la masculinidad y feminidad en acción: en la vida real, Booz es la clase de narración que puede despertar y alimentar al alma masculina y femenina en maneras que no podemos expresar.

Te animo a ser como un delfín en el mar de nuestra cultura igualitaria y de nivelación de género. No sea como una medusa. El océano de secularismo en que nadamos (que incluye a gran parte de la iglesia) avanza sin rumbo hacia la minimización de las serias diferencias entre la masculinidad y feminidad. Los cambios de la cultura avanzan y retroceden en cuanto a si las mujeres son esencialmente objetos sexuales o vicepresidentes principales. Pero rara vez estos cambios consideran la visión bíblica de que los hombres están llamados a liderar, proteger y proveer en humildad, y que las mujeres están llamadas a acompañar con sus fortalezas y dones únicos, y a ayudar a los hombres a llevar a cabo la visión.

Oro pidiendo que Rut y Booz te estimulen a la búsqueda de la masculinidad y feminidad maduras. En juego está más de lo que sabemos. Dios hizo del matrimonio un escaparate de su pacto de amor en que el esposo modela a Cristo y la esposa modela a la Iglesia (Efesios 5:21–33). Y Dios llama a las personas solteras a bendecir esta visión y a cultivar una apropiada expresión de liderazgo y apoyo para sus diferentes relaciones. [5]


[1] Focus on the Family, Mayo de 1993, vol. 17, No. 5, p. 7. Cursivas finales originales.

[2] Ibid.

[3] Gerald P. Regier, “The Not-So-Disposable Family,” Pastoral Renewal, Vol. 13, No. 1, Julio a Agosto 1988, p. 20.

[4] He tratado de pensar un poco en esto en What’s the Difference? Manhood and Womanhood Defined According to the Bible (Wheaton: Crossway Books, 2009). Véase también John Piper y Wayne Grudem, Recovering Biblical Manhood and Womanhood (Wheaton: Crossway Books, 2006), y Wayne Grudem, Evangelical Feminism and Biblical Truth (Sisters, Oregon: Multnomah Press, 2004). Véase también www.cbmw.org.


Artículo original: Pursue Mature Manhood and Womanhood — John Piper


Imagen de portada: Breakfast on Mother’s Day by Ryan Moomey


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