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incapacidad humanos

Lo primero que el Espíritu Santo hace cuando entra al corazón de un hombre es esto: lo encuentra dotado con una muy buena opinión de sí mismo. Y no hay nada que impida tanto a un hombre venir a Cristo como una buena opinión de sí mismo. Dice el hombre:

"Yo no quiero venir a Cristo. Yo tengo mi propia justicia tan buena como cualquiera pudiera desearla. Siento que puedo entrar al cielo con mis propios méritos."

El Espíritu Santo desnuda su corazón, le permite ver el cáncer repugnante que está allí consumiendo su vida, le descubre toda la negrura y la inmundicia de esa alcantarilla del infierno, es decir, el corazón del hombre. Entonces el hombre se horroriza,

"Nunca pens√© que yo fuera as√≠. Oh, esos pecados que yo consider√© peque√Īos han alcanzado una estatura inmensa. Lo que pens√© que no era m√°s que un mont√≥n de tierra ha crecido hasta llegar a ser una monta√Īa. Lo que no era m√°s que una plantita creciendo en la pared se ha convertido en un cedro del L√≠bano." "Oh!" ‚ÄĒ piensa el hombre¬†‚ÄĒ¬†‚Äúvoy a tratar de reformarme. Har√© las buenas obras que se necesiten para borrar todas mis negras acciones."

Entonces viene el Espíritu Santo y le muestra que no puede hacer esto, le quita el poder imaginario y la fuerza que estaba en la fantasía, de tal forma que el hombre cae de rodillas en agonía y exclama:

"Oh, pens√© una vez que pod√≠a salvarme por mis buenas obras, pero ahora me doy cuenta que ‚ÄĒ ¬ęMis l√°grimas podr√≠an rodar eternamente, Mi celo podr√≠a no conocer el descanso; Mi pecado no puede ser expiado con nada S√≥lo T√ļ puedes salvar, Se√Īor debes salvarme.¬Ľ"

Entonces el corazón se despierta y el hombre está al borde de la desesperación. Y exclama:

"No podré ser salvo nunca. Nada puede salvarme."

Entonces llega el Espíritu Santo y muestra la Cruz de Cristo al pecador, le da ojos ungidos con colirio del cielo y le dice:

"Mira a esa Cruz. Ese Hombre muri√≥ para salvar a los pecadores. Sientes que eres un pecador. √Čl muri√≥ para salvarte."

Y √Čl hace que el coraz√≥n crea y venga a Cristo. Y cuando viene a Cristo porque el Esp√≠ritu le ha tra√≠do dulcemente, encuentra "la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, la cual guardar√° su coraz√≥n y pensamientos en Cristo Jes√ļs Se√Īor nuestro."


Charles Spurgeon - La Incapacidad Humana


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