La importancia de estar a solas con el Señor

Medicaciones sobre los Evangelios Lucas J. C. Ryle

Y El, tomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida.

– Lucas 9:10b

Se nos dice que nuestro Señor “tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto”. No podemos dudar de que hizo esto con un profundo sentido. Tenía el propósito de enseñar la gran lección de que aquellos que trabajan públicamente con las almas de otros deben tener cuidado de dejar tiempo para estar a solas con Dios. Se trata de una lección que muchos cristianos harían bien en recordar. Apartarse ocasionalmente, examinarse, meditar y tener comunión secreta con Dios son cosas absolutamente esenciales para la salud espiritual. Aquel que no lo hace está en gran peligro de caer. Estar siempre predicando, enseñando, hablando, escribiendo y obrando de cara al público es, sin duda, una muestra de celo. Pero no siempre es una señal de celo según el conocimiento. A menudo conduce a ciertas consecuencias. Debemos dedicar un tiempo ocasionalmente a sentarnos y mirar dentro de nosotros con calma, examinando cómo están las cosas entre nosotros y Cristo. La omisión de esta práctica es la verdadera causa de muchos deslices que escandalizan a la Iglesia y dan ocasión al mundo de blasfemar. Muchos podrían decir con tristeza, en palabras de Cantares:

“Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé” (Cantares 1: 6).

Meditemos sobre esto con este pensamiento:

“Si un hombre desea de verdad ponerse a trabajar, debe apartarse de la multitud. No debe vivir en el bullicio. Si siempre se está inmerso en las obligaciones diarias, estará siempre imbuido en su trabajo y no observará el camino por el que va... Yo no sé como algunos cristianos se retiran y se apartan tan poco. Encuentro que el espíritu del mundo es un principio fuertemente asimilador. Veo que hace que las mentes vayan deprisa como consecuencia y hunde a los hombres en los desechos y en la basura de la naturaleza carnal. Hasta mi trabajo ministerial podría degenerar en un mero seguimiento de mis negocios y hacerme pregonar mis mercancías. Tengo la obligación de retirarme regularmente y decirle a mi corazón: ¿Qué estás haciendo? ¿Dónde estás?”.

– Cecil


Ryle, J. C.. Meditaciones sobre los Evangelios: Lucas


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