La Paz

Colosenses Samuel Pérez Millos

Jesús había dicho a los suyos que la paz os dejo (Jn. 14:27). Esa es la expresión de la nueva relación con Dios establecida por la obra de Cristo (Ro. 5:1). Depositada la fe en el Salvador, la paz viene porque la enemistad con Dios y la ira por el pecado, son extinguidas en Cristo para quien cree. Esta paz es el estado que permite la aproximación del pecador a Dios. El impedimento que no permitía al pecador acercarse a la presencia del Dios santo, desaparece en Cristo, que es puerta abierta de acceso al Lugar Santísimo, y camino nuevo y vivo que conduce al trono de la gracia. Antes ese trono era de juicio a causa del pecado, ahora es de gracia a causa de la justicia de Dios en Cristo, que es aplicada a quien cree en Él (Ef. 2:17–18)…

Todo aquel que cree es incorporado por el Espíritu en Cristo, que siendo nuestra paz es también la Cabeza de un solo cuerpo que es la Iglesia. La paz es la bendición que Cristo dejó como resultado de Su muerte. Esa bendición sobrepasa a todo entendimiento (Fil. 4:7). Esta paz debiera ser la experiencia vivencial de cada cristiano, es más, la paz de Dios en nosotros produce un carácter pacificador, de modo que ese estilo de vida cancela cualquier problema de relación entre creyentes…

La paz es la experiencia de vida del que confía plenamente en Dios

– Is. 26:3


Samuel Pérez Millos [Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento: Colosenses, p.73–74]


Gracias por leer. Déjame un mensaje por si las dudas 😉