¿Qué necesitas para estar completo?

identidad

Recuerdo una vez en que estaba sentado fuera de un templo budista en Indonesia. Yo había entablado conversación con un líder budista y uno musulmán de esta comunidad en particular. Hablaban sobre cómo todas las religiones son iguales en esencia y que sus diferencias son solo superficiales.

  • Podemos tener puntos de vista diferentes sobre aspectos menores — dijo uno de ellos — pero cuando hablamos de temas fundamentales, cada una de nuestras religiones es lo mismo. Escuché durante un tiempo y, luego, me preguntaron qué pensaba.
  • Me da la impresión de que los dos ven a Dios, o a lo que sea que llamen dios, en la cima de una montaña — dije — Parece que si uno cree que todos estamos al pie de la montaña y yo encuentro un camino para ascender, tú puedes tomar otro y, al final, todos terminaremos en el mismo lugar. Mientras yo hablaba, sonreían. Contentos respondieron:
  • ¡Exactamente! ¡Eso es lo que queremos decir!
  • Ahora bien — dije inclinándome hacia delante — permítanme hacerles una pregunta. ¿Qué pensarían si les dijera que el Dios que está en la cima de la montaña descendió hasta donde estamos nosotros? ¿Qué pensarían si les dijera que Dios no espera que la gente encuentre su camino hacia Él, sino que, en cambio, Él viene a nosotros?
  • Sería extraordinario — respondieron después que lo pensaron un poco.
  • Permítanme presentarles a Jesús — contesté.

David Platt en su libro Radical — Volvamos a las Raíces de la Fe

¿Quién es Jesús?

Dirás “Yo sé quién es Jesús”, pero ¿realmente lo conoces?

Jesús es aquel que dio su vida por ti en la cruz. “Lo ves! si eso ya lo sabía, ¡eso lo sabe todo el mundo! y es más, no solo lo dices tú, lo dicen los Testigos de Jehová, los católicos, los adventistas, ¡todos!”. Pero hoy te voy a explicar eso que dicen todos pero que realmente no todos saben qué es lo que significa.

“Jesús dio su vida por nosotros”

En la entrada anterior expliqué quiénes somos nosotros en verdad, y sí, a pesar de ello, Cristo dio su vida por nosotros, para pagar nuestros pecados, pero no es así de fácil como se ve. Solo porque recibió azotes o porque lo clavaron en la cruz, ya nosotros somos perdonados, que ese fue el “castigo” que hizo que Dios se olvidara de todo lo malo que hacemos. No es así.

A lo largo de la historia ha existido gente que recibió un castigos más doloroso que el de Cristo. Eso no significa que ellos fueron más valientes que Cristo o que el sacrificio de Cristo es menor que el de ellos.

Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa

— Mateo 26:39

Cristo no dijo eso porque fuera miedoso o cobarde sino por lo siguiente: La copa no hace referencia a la cruz de madera, ni a los azotes ni mucho menos a las burlas de la gente o abandono de sus apóstoles, sino al juicio divino: Es la copa de la ira de Dios. La santa ira de Dios hacia el pecado y los pecadores, acumulada desde el principio del mundo, que estaba a punto de derramarse sobre Él. Y eso es lo que hace que Jesús sudara sangre (Lucas 22:44.

Por lo tanto lo que sucedió en la cruz, por nuestra salvación, no tuvo nada que ver con los azotes, los clavos ni la corona, sino que fue la ira de Dios que se derramó sobre Cristo por tu pecado y el mío, como un torrente (como si se rompiera una represa de 15 mil kilómetros de alto y cayera sobre ti), y cuando acabó la última gota, le dio vuelta a la copa hacia abajo y exclamó:

Consumado es.

— Juan 19:30

Conclusión

Este es el evangelio 😌


Gracias por leer. Déjame un mensaje por si las dudas 😉