Sobre los reyes magos

Reyes Magos

Muchas veces he leído y hasta visto en la TV la historia de los reyes magos que llegaron a ver a Jesús recién nacido, pero la verdad es que nunca me había puesto a meditar en ello, en lo que significaba en sí la historia, qué es lo que está entre líneas. Y ahora, que estoy estudiando el libro de Mateo y lo hago junto con J. C. Ryle 😉, he aprendido mucho sobre ellos y se los comparto aquí.

La primera cosa que nos enseñan es que puede haber verdaderos siervos de Dios en lugares donde no esperaríamos encontrarlos. Tal vez no sepamos de dónde vinieron los reyes magos y tal vez nunca lo sepamos, pero lo que sí sabemos es que la gracia de Dios no pertenece exclusivamente a ciertos lugares, ni a ciertas familias. El Espíritu Santo puede conducir almas a Cristo sin la ayuda de ningún medio externo.

En segundo lugar, nos muestran que no son siempre los que tienen los mayores privilegios religiosos quienes le dan más honor a Cristo. Si has leído la historia sabrás que los reyes magos llegaron a Jerusalén a ver a Jesús recién nacido y se dieron con que los propios eruditos de la palabra sabían de la profecía pero solo teóricamente, no la entendían (al menos eso pienso), y ni siquiera cuando los reyes le dijeron que irían en busca del recién nacido los siguieron. ¡Qué tristeza! Muchas veces la familiaridad con las cosas sagradas tiene una terrible tendencia a hacer que los hombres las desprecien. Hay muchos que, por la situación y conveniencia de los lugares donde viven, deberían ser los primeros en la adoración a Dios y, sin embargo, son siempre los últimos. Y hay de quienes se podría esperar, con razón, que fuesen los últimos, que siempre son los primeros.

Tercero, puede haber conocimiento de la Escritura en la mente sin haber gracia en el corazón. Muy ligado al punto anterior. Los eruditos puede que tengan la escritura en la mente, pero si no la tienen en el corazón no sirve de nada. Tengamos cuidado de no estar satisfechos con nuestro conocimiento intelectual. Es una cosa excelente, cuando se utiliza debidamente.

Un poco de gracia es mejor que muchos dones. Los dones por sí solos no salvan a nadie, pero la gracia conduce hasta la gloria.

Nos muestran, en cuarto lugar, un espléndido ejemplo de diligencia espiritual. Imagínate cuánto les costó viajar desde donde vivían hasta llegar a Jerusalén!! y en aquellos tiempos! no descansaron de su viaje hasta que vieron al recién nacido, salvador del mundo. Esto no debe llevar a pensar ¿Qué molestias nos tomamos por los medios de gracia?¿Qué diligencia mostramos al seguir a Cristo?

Y por último, son un tremendo ejemplo de fe. Estos magos creyeron en Cristo aunque no lo habían visto nunca, creyeron en Él aunque los escribas y fariseos dudaban, creyeron en Él cuando lo vieron siendo un bebé en el regazo de María, y lo adoraron como Rey. Este fue su acto supremo de fe: No vieron ningún milagro que los convenciera. No oyeron ninguna enseñanza que los persuadiera. No vieron ninguna señal de divinidad ni la grandeza que les hiciera estremecerse. No vieron nada más que a un niño recién nacido, indefenso, débil, que necesitaba ser cuidado ¡y sin embargo, cuando vieron a aquel niño, creyeron ver al divino Salvador del mundo! “Postrándose, lo adoraron”.

Es esta clase de fe la que Dios se complace en honrar. Sigamos sus pasos de fe. No nos avergoncemos de creer en Jesús y confesarlo, aunque todos los que nos rodeen permanezcan indiferentes y escépticos. ¿Acaso no tenemos mil veces más pruebas que las que tuvieron los magos, para creer en que Jesús es el Cristo? La tenemos, sin lugar a dudas. Entonces, ¿dónde está nuestra fe?


Extracto parafraseado de Meditaciones sobre los Evangelios: Mateo de J. C. Ryle


Imagen de portada: The Three Magi by bongbaba


Gracias por leer. Déjame un mensaje por si las dudas 😉