Una gran clave de la oración

Oración Mark Driscoll

En Marcos 14:36, Jesús ora, “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.”

Esta oración nos muestra tanto la intimidad relacional de Jesús con Dios (llamándolo “Abba”, que literalmente significa algo como “Padre” o “Papá”) y su sumisión a la autoridad y voluntad del Padre. En este ejemplo aprendemos dos cosas: la oración al Padre debe ser siempre respetuosa pero no necesariamente formal.

Crecí en una tradición religiosa donde las oraciones fueron muy memorizadas, muy ritualizadas y muy formalizadas. Y esto nos entrena para pensar que tenemos que saltar a través de ciertos aros religiosos para conseguir que nuestras oraciones sean oídas.

Dios es un Padre amoroso que le gusta escuchar a sus hijos. Él da la bienvenida a nuestras oraciones. El apóstol Pablo escribe en Romanos 8:15, “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!”

Nuestro Padre es soberano y supremo, pero no nos trata como un esclavista a sus esclavos o como un amo a sus perros. Y mientras que el irrespetar a Dios es un pecado, relacionarnos con Dios como nuestro Padre es nuestro privilegio y derecho como hijos adoptados por él. No tienes que ser formal con tu papá, pero debes ser respetuoso.

Los adultos pueden aprender mucho acerca de la oración con simplemente salir con los niños. Por ejemplo, a la edad de 6 años uno de nuestros cinco hijos quería ir a nadar. No se acercó a mí diciendo: “Querido Padre, a pesar del horror de mi pecado y de mi indigna naturaleza caída, te suplico que vengas conmigo.” Él simplemente dijo: “Papá, ¿quieres nadar conmigo?”

No tenía que hacer un discurso de 15 minutos, no tenía que estar tenso. Sabe que lo amo y que tiene la libertad de pedirme cosas. Amo a mi hijo; él es mi hijo! Todo lo que tiene que hacer es preguntar.

Algunos de nosotros somos demasiado serios con nuestras oraciones. No quiero decir que la oración no sea asunto serio. Sólo quiero decir que pensamos que si oramos de cierta manera y con cierto habla, Dios estará más inclinado a oírnos. Pero Dios es nuestro Abba Padre, nuestro papá. Quiere oírnos, respondernos y ayudarnos. No requiere más rituales formalizados que cualquier otro papá amoroso. No tenemos que ser torturados acerca de la oración.

Esta es la razón por la cual la Biblia dice en Hebreos 4:16 que podemos acercarnos al trono de gracia confiadamente! Nuestro Padre nos ama y quiere oír de nosotros. A papá le importa. Está disponible; Sólo tenemos que hablar con él.

También debemos recordar que la oración no le está diciendo a Dios algo que ya no conoce. No podemos sorprender a Dios!

En el asesoramiento a personas con diversos problemas, siempre pregunto: “¿Hablaste con Dios sobre esto?” Y es notable la frecuencia con que algunos dicen: “¡Oh, no, nunca podría hablar con Dios acerca de esto!” No hay información que sepas que Dios no sepa y que puedas decírselo para ponerlo en conocimiento de ello. No vas a sorprender a Dios ni a cogerlo con la guardia baja.

Mis hijos a menudo me dicen cosas que ya sé, pero me dicen porque quieren hablar conmigo, es acerca de experimentar una intimidad relacional conmigo. Se trata de la experiencia de amarlos, servirlos, ayudarlos, instruirlos, cuidarlos. La conversación es la clave de todas las relaciones.

Cuando tenga un problema o una preocupación, llévelo a Dios y hable de ello con él, tal como lo hizo Jesús.


Publicación original: The 1 Big Key to Prayer


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