Yo estoy contigo

El Sexo y la Supremacía de Cristo John Piper

«Yo estoy contigo»

Esas son Sus palabras exactas (Génesis 26:4; Isaías 41:10; Hageo 1:13; Mateo 28:20). ¿Cómo es que tomar esa verdad en serio transforma completamente el panorama? ¿Qué sucede si usted está enfrentando una tentación [o prueba]? Para iniciar, al tener estas palabras en mente, usted comprende que no hay nada que sea hecho en privado, no hay secretos posibles: «Yo estoy contigo». «Yo… estoy… contigo». Dígalo de diez formas diferentes. Dígalo despacio, rápido, en voz fuerte. Dígaselo a Él en voz alta: «Tu estás conmigo, Señor». Probablemente descubrirá que inmediatamente necesita decir algo más, como por ejemplo: «Ayúdame. Ten misericordia de mí. Te necesito. Hazme entender que estás conmigo». Descubrirá que las voces que compiten por tener el control, astutas y llenas de argumentos, se harán más obvias. En la medida que usted recuerde que su Señor está con usted, lo que le digan las otras voces sonará engañoso, tonto y hostil a su necesidad de luchar. El contraste, la batalla de las voluntades, la batalla entre el bien y el mal, se hará más evidente. Su elección inmediata (¿cuál voz escuchar?) se hará mucho más clara. Recordar la verdad no genera un victoria automática. No es algo mágico. Su batalla crecerá en intensidad, pero solo hacemos cosas en secreto cuando nos engañamos a nosotros mismos. Cada vez que usted recuerda que está en público, entonces vive una vida abierta ante el público. La aseveración «Yo estoy contigo» significa que usted siempre está en público. Para pecar, usted tendrá que ahogar la voz de la realidad, ponerse los dedos en los oídos, y pasar al canal de la fantasía, el canal de la mentira, el canal de la muerte; e incluso si usted decide cambiar de canal y pecar al tomar una elección claramente equivocada, aún entonces estará a la luz del día ante los ojos de Dios que lo examinan todo. Usted puede cerrar sus ojos y tapar sus oídos, pero Él todavía está ahí. Usted jamás podrá esconderse.

Y lo único que usted necesita es abrir los ojos, oír y darse la vuelta para hallar ayuda. Al fin y al cabo Aquel que lo ama a usted, también le dice: «Yo estoy contigo»; una frase que significa que la persona que lo puede ayudar en este preciso instante sabe lo que está pasando y lo está observando. De hecho, Él lo está observando para protegerlo. Lo ayudará a escapar de la oscuridad porque lo ha transferido al reino de Su Hijo, a quien ama.

¿Qué pasa si usted se siente abrumado por la soledad y el temor, aplastado por su dolor, abandonado y traicionado? «Yo estoy contigo». «Yo estoy contigo». Una vez más es preciso decir que cuando realmente usted escucha esa aseveración y la toma en serio, usted sabe que no está solo. Está a salvo. [El pecado manipulador] lo traicionó, pero el amor firme jamás lo traiciona.

¿Qué sucede si usted se siente abrumado por la suciedad de sus fracasos pasados? «Yo estoy contigo». Dios no se siente sorprendido ni conmocionado por la fealdad de su pasado. Él vino a morir por el peor de los pecadores (tal como Pablo se autodenominado dos veces en 1 Timoteo 1:15–16). Sin importar cuál sea su lucha, la aseveración «Yo estoy contigo» transforma el terreno de la batalla.


Extracto de “Hacer todas las cosas nuevas: La Restauración del Gozo Verdadero para los heridos a nivel sexual — David Powlison” del libro El Sexo y la Supremacía de Cristo de John Piper.


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