Algo sobre lo que vale la pena cantar

Algo sobre lo que vale la pena cantar

Así que si Él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales... Pero ahora Él [Cristo] ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas...
Mirad que vienen días, dice el Señor,
en que estableceré un nuevo pacto...
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
y las escribiré sobre sus corazones.
Y yo seré su Dios,
y ellos serán mi pueblo.
— Mateo 16:15-17

Aquí vemos que la Navidad significa dos cosas. Primero, significa el reemplazo de las sombras del Antiguo Testamento con la realidad. El templo y los sacrificios y el sacerdocio y las fiestas y las leyes dietéticas eran todas sombras y copias de la realidad en el cielo. Esa realidad es Jesucristo y su trabajo como nuestro Sumo Sacerdote y nuestro sacrificio y nuestro foco de adoración. Jesús cumple y reemplaza las sombras del Antiguo Testamento.

En segundo lugar, significa que Dios hace que la realidad de Cristo sea real para nosotros personalmente por medio de la obra de la nueva alianza cuando escribe su verdad en nuestros corazones. Dios se mueve poderosamente en nuestros corazones y mentes para superar nuestra resistencia a la belleza de su realidad. Él escribe su voluntad —la verdad de la realidad de Jesús— en nuestros corazones, para que lo veamos como él es realmente y estemos dispuestos y ansiosos de confiar en él y seguirlo —libremente, de adentro hacia afuera, no esclavamente bajo la presión de afuera.

Dios es justo y santo y está separado de los pecadores —pecadores como tú y yo. Este es nuestro principal problema en Navidad y en cada temporada. ¿Cómo vamos a ser arreglados por un Dios justo y santo? Sin embargo, Dios es misericordioso y prometió en Jeremías 31 (quinientos años antes de que Cristo viniera) que algún día haría algo nuevo. Reemplazaría las sombras con la realidad del Mesías. Y él se movería poderosamente hacia nuestras vidas y escribiría su voluntad en nuestros corazones para que estemos dispuestos desde el interior para amarlo y confiar en él y seguirlo.

Esta sería la mayor salvación imaginable, si Dios nos ofreciera la mayor realidad del universo para disfrutarla y luego se moviera en nosotros para que la pudiéramos disfrutar con la mayor libertad y el mayor placer posible. Ese sería un regalo de Navidad que valdría la pena cantar. Y eso es exactamente lo que ha hecho.


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Imagen por unsplash-logoZach Lucero