Cinco pensamientos desde la cuarentena

Como la mayoría de ustedes, estoy encerrada en mi casa, sin salir, y distanciándome de todos excepto de mi mamá y mi esposo. Es particularmente crucial observar las estrictas órdenes de aislamiento porque estoy embarazada 🤰 y porque mi madre cae en la categoría de alto riesgo al ser una persona mayor.

Mientras hoy pensaba sobre todo lo que está pasando por esta pandemia, después de leer un artículo del MIT Technology Review, me topé con estos cinco puntos en los cuales reflexiona Paul Tripp de cómo esta pandemia nos predica el evangelio.

1. Esta pandemia se enfrenta al engaño de la independencia y la autosuficiencia humanas.

Nos gusta pensar, como seres humanos, que somos tan avanzados y capaces. Pero miren a su alrededor - todo lo que se necesita es un solo virus para apagar el mundo entero. Dejen que esta vez les recuerde que fueron creados para ser dependientes del Creador.

El desarrollo de la madurez espiritual es un paso de la independencia a una mayor dependencia de Dios. Exponer nuestra ilusión de autosuficiencia es algo doloroso, pero bueno.

2. Esta pandemia hace que el poder soberano de Dios y su asombrosa gracia brillen aún más.

En momentos en los que nuestra impotencia está en plena exhibición, ¿no es asombroso que Dios permanezca en cuidadoso control de su mundo? No está confundido ni sorprendido por nada de esto.

Está bien que no seamos capaces de reconciliar lo que está pasando. Pero hay Uno que no tiene miedo en este momento. No siempre sabremos por qué hace lo que hace, pero sabemos quién es, y sabemos lo que ha prometido a sus hijos.

3. Esta pandemia nos recuerda que hay una pandemia más grande, más oscura y más peligrosa: el pecado.

No todos darán positivo en el test de coronavirus, pero todos hemos sido infectados por el pecado, desde el nacimiento. "He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre". (Salmo 51:5)

El pecado es eternamente más destructivo que el coronavirus, pero hay una cura conocida. Dios miró a su mundo con una misericordia y un amor impresionantes y decidió que no nos dejaría perecer por esta enfermedad (Juan 3:16).

4. Esta pandemia nos recuerda que nada de la creación puede separarnos de Dios y de su amor ilimitado (Romanos 8:31-39).

El domingo tuvimos que ir a la iglesia desde nuestra sala y ver el sermón por televisión. Fue muy triste. No podíamos escuchar los cánticos y recordarnos mutuamente la gracia del evangelio. Todos sentimos el efecto del distanciamiento social.

Pero sepan esto: Tu mejor amigo, tu más profundo amante, y tu más dulce compañero no conoce la distancia entre él y tú. Él [Jesús] se acerca especialmente a los solitarios y a los que tienen el corazón roto en momentos como éste.

 5. Esta pandemia nos hace añorar nuestro destino final.

La promesa final del evangelio es ésta: Habrá un día en que tales cosas terminarán para siempre, y estaremos en un lugar donde no habrá más enfermedad ni sufrimiento (Apocalipsis 21:4).

La esperanza en el cielo no es un débil y soñador deseo, para aquellos que están abrazando alguna ilusión religiosa. La esperanza en la promesa de Dios es una expectativa confiada en un resultado garantizado. El paraíso está llegando; es tuyo por gracia.

Es difícil de imaginar ahora mismo, pero habrá un momento en el que miraremos atrás como un breve momento de problemas. Lo haremos en un mundo perfecto, con cuerpos perfectos, con corazones perfectos y en perfecta relación con Dios. Todo será como se supone que debe ser, y viviremos en paz y justicia por siempre y para siempre.

Este momento de miedo nos recuerda las verdades más preciosas del evangelio. En lugar de centrarnos en los "qué pasaría si" y en la negatividad y el miedo, ¿qué tal si meditamos en esas verdades hoy?

Manténgase a salvo, manténgase en casa y recuerde a Jesús y las glorias de su evangelio de gracia 😌.

Dios bendiga

🙏


unsplash-logoRoberto Nickson