De qué se trata el Viernes Santo

Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. (Hebreos 7:25)

La gran pasión del escritor de Hebreos es que nos "acercamos" a Dios (Hebreos 4:16, 7:25, 10:22, 11:6). Acerquémonos a Su trono para encontrar toda la ayuda que necesitamos. Acerquémonos a él, confiados en que nos recompensará con todo lo que es para nosotros en Jesús. Y esto es claramente lo que él quiere decir en Hebreos 10:22, porque el versículo 19 dice que tenemos confianza "para entrar al Lugar Santísimo", es decir, en el nuevo "santo de lo santo" celestial, como ese cuarto interior en el antiguo tabernáculo del Antiguo Testamento donde el sumo sacerdote se reunía con Dios una vez al año, y donde su gloria descendía sobre el arca del pacto.

Así que el único mandamiento, la única exhortación que se nos da en Hebreos 10:19-22 es que nos acerquemos a Dios. El gran objetivo de este escritor es que nos acerquemos a Dios, que tengamos comunión con él, que no nos conformemos con una vida cristiana a distancia de Dios, que Dios no sea un pensamiento lejano, sino una realidad cercana y presente, que experimentemos lo que los antiguos puritanos llamaban comunión con Dios.

Este acercamiento no es un acto físico. No es construir una torre de Babel, por tus logros, para llegar al cielo. No es necesariamente entrar en un edificio de la iglesia, o caminar hacia un altar en el frente. Es un acto invisible del corazón. Usted puede hacerlo mientras está absolutamente quieto, o mientras está acostado en una cama de hospital, o mientras está sentado en un banco escuchando un sermón.

Acercarse no es moverse de un lugar a otro. Es una dirección del corazón hacia la presencia de Dios, que está tan distante como el lugar santísimo en el cielo, pero tan cerca como la puerta de la fe. Nos ordena que vengamos, que nos aproximemos a él, que nos acerquemos a él.

El centro del Evangelio

De hecho, este es el corazón de todo el evangelio del Nuevo Testamento, ¿no es así? Que Cristo vino al mundo para hacer un camino para que nosotros lleguemos a Dios sin ser consumidos en nuestro pecado por su santidad.

  • "Porque también Cristo murió[a] por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18).
  • "Porque por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu." (Efesios 2:18).
  • "Nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación" (Romanos 5:11).

Este es el centro del evangelio –de esto se tratan el huerto de Getsemaní y el Viernes Santo– que Dios ha hecho cosas asombrosas y costosas para acercarnos. Ha enviado a su Hijo a sufrir y a morir para que por medio de él nos acerquemos. Es todo para que podamos acercarnos. Y todo esto es para nuestro gozo y para su gloria.

Él no nos necesita. Si nos mantenemos alejados, no se empobrecerá. Él no nos necesita para ser felices en la comunión de la Trinidad. Pero él magnifica su misericordia dándonos libre acceso a través de su Hijo, a pesar de nuestro pecado, a la única Realidad que puede satisfacernos completamente y para siempre, es decir, a sí mismo. "Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre." (Salmo 16:11).


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Las lecturas son tomadas del libro de John Piper: Love to the Uttermost: Devotional Readings for Holy Week.
© Desiring God. Website: desiringGod.org


Imagen de la portada por Full of Eyes