Disfruta de todas las promesas de Dios

Disfruta de todas las promesas de Dios

Pero tú, Belén Efrata,
aunque eres pequeña entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel.
Y sus orígenes son desde tiempos antiguos,
desde los días de la eternidad.
Por tanto, Él los abandonará hasta el tiempo
en que dé a luz la que ha de dar a luz.
Entonces el resto de sus hermanos
volverá a los hijos de Israel.
Y Él se afirmará y pastoreará su rebaño
con el poder del Señor,
con la majestad del nombre del Señor su Dios.
Y permanecerán,
porque en aquel tiempo Él será engrandecido
hasta los confines de la tierra.
— Miqueas 5:2-4

Cristo es el sí de todas las promesas de Dios, así que si usted confía en él, todas ellas serán su herencia. Ya Miqueas dejó claro que Cristo nos asegurará las promesas de Dios. ¿Cómo nos mostró esto Miqueas?

Cualquier persona judía de aquellos días, al escuchar a Miqueas predecir la venida de un gobernante de Belén que apacentara su rebaño con la fuerza del Señor, pensaría inmediatamente en dos personas: El rey David y el Hijo de David que viene, el Mesías.

Hay por lo menos tres vínculos con David en este texto: (1) David era de Belén, por eso se le llamaba "la ciudad de David". (2) David era un gobernante en Israel, el más grande de los gobernantes, un hombre según el corazón de Dios. (3) David fue un pastor cuando era niño, y más tarde fue llamado el pastor de Israel (Salmos 78:71).

El punto de estos tres vínculos con David es este: Miqueas está reafirmando la certeza de la promesa de Dios a David. Recordemos que en 2 Samuel 7:12-16 Dios le dijo a David:

Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Yo seré padre para él y él será hijo para mí. Cuando cometa iniquidad, lo corregiré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, pero mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl a quien quité de delante de ti. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí; tu trono será establecido para siempre.

Lo sorprendente de Miqueas es que reafirma la certeza de esta promesa no en un momento en que Israel se está levantando al poder, sino en un momento en que Israel se está hundiendo en el olvido. El reino del norte es destruido, y el reino del sur estará bajo el juicio de Dios. Las promesas de Dios parecían imposibles.

El punto de Miqueas era este: la venida de Cristo era la confirmación de las promesas de Dios. Esta es la forma en que Pablo lo expresó en Romanos 15:8: "Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres". O como dijo en 2 Corintios 1:20: "Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí".

Si usted está "en Él" por fe, usted heredará todas las promesas de Dios. La predicción de Miqueas se cumplió en Jesús. Y así todas las promesas se confirmaron. Dios ha dicho la verdad. La Navidad es la gran confirmación de Dios de todas sus promesas. Si Cristo ha venido, Dios es verdadero. Y si Dios es verdadero, todas las promesas se cumplirán para todos los que confían en él. Recibe este regalo indescriptible.


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Imagen por unsplash-logoLesly Juarez