El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación
— Salmo 27: 1

David está declarando lo que es la escencia del fundamento de toda su vida.

¿Qué quiere decir El Señor es mi luz, El Señor es mi salvación? Podríamos entender que es El Señor quien ilumina nuestro camino como una luz, pero tal vez podríamos agregarle otro significado.

En los salmos en general vemos la palabra luz muchas veces y se usa para referirse a la santidad de Dios. La santidad de Dios se refleja como una luz, nos afecta como tal, como el sol cuando sale y cambia nuestra perspectiva de ver las cosas, así la santidad de Dios es como una luz que cambia nuestro alrededor y nos cambia a nosotros, nos muestra el bien a través de la bondad de su caracter.

Cuando en el génesis Dios estaba creando y todo era caos y tinieblas, es decir, todo era desorden, lo primero que Dios pone en orden son las tinieblas y crea la luz. Entonces es Dios trayendo orden y belleza. Donde hay tinieblas todo está en desorden.

Entonces cuando David habla de que El Señor es mi luz incluye todo ese concepto, de que Dios es bueno, que Dios es un Dios de orden y quiere traer orden a tu propia vida. La santidad de Dios no tiene que ver con reglas, la santidad de Dios es belleza, es que viene a nuestras vidas a poner orden porque nos ama.

Y ahora veremos El Señor es mi salvación. Y podríamos tomarlo como que David tiene muchos enemigos y sale airoso de una batalla contra ellos y canta victorioso este salmo diciendo El Señor es mi salvación. Pero eso no es todo lo que hay ahí. Hay otro enemigo que los salmistas consideran cuando hablan de enemigos, y somos nosotros mismos, es lo que hay dentro de nosotros. Lo podemos ver en el Salmo 51:

No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.

David aquí está pensando en la salvación de él mismo: "Dios! ayúdame! sálvame de mí mismo!". Eso es lo que dice en el salmo 27 El Señor es mi salvación. Porque nuestra salvación, la salvación de nosotros mismos viene de Cristo, de su obra en la cruz y su resurrección, que él murió por mis pecados y me ha dado esa salvación que me llevará con vida hasta el cielo.

Y todo esto me hizo recordar un capítulo de Naruto Shippuden que había vuelto a ver en estos días, el # 203

Dios usa esos momentos de oscuridad para que nos demos cuenta de que, como David, necesitamos que Dios nos salve de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestros deseos, y queda en nosotros el responder y no ser como Sasuke que, "no teniendo futuro" (como dice Temari) y teniendo amigos como Gaara y Naruto que vieron la luz, se entregó a la oscuridad.