Él vino a servir

Marcos 10:44

y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. — Marcos 10:44

Jesús espera que sus discípulos sean radicalmente diferentes de la manera en que la gente actúa ordinariamente. Deben servirse los unos a los otros y a los incrédulos. En ese servicio deben beber el cáliz de cualquier sufrimiento que les cueste. Y costará.

Pero si ese fuera el único mensaje del cristianismo, no sería una buena noticia. No habría evangelio. Necesito más que a alguien que me diga lo que debo hacer y lo que debo ser. Necesito ayuda para ser y hacer. Por eso Jesús dice lo que dice en Marcos 10,45: "Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir". Qué terrible error sería si escucháramos el llamado de Jesús a ser el siervo de todos en el versículo 44 como un llamado a servirle.

No lo es.

Es un llamado a aprender cómo ser servido por él. No te lo pierdas. Este es el corazón del cristianismo. Esto es lo que hace que nuestra fe se aleje de todas las demás religiones principales. Nuestro Dios no necesita nuestro servicio, ni es glorificado por los reclutas que quieren ayudarlo. Nuestro Dios es tan lleno y tan autosuficiente y tan rebosante de poder, vida y alegría que se glorifica a sí mismo sirviéndonos.

Lo hace asumiendo la humanidad y buscándonos y diciéndonos que no vino a recibir nuestro servicio, sino a ser nuestro siervo.

He aquí una verdad general para reflexionar y creer: cada vez que Jesús nos ordena algo para que hagamos, es su manera de decirnos cómo quiere servirnos. Permítanme decirlo de otra manera: el camino de la obediencia es el lugar donde Cristo se encuentra con nosotros como nuestro siervo para llevar nuestras cargas y darnos su poder.

Cuando te conviertes en cristiano -un discípulo de Jesús- no te conviertes en su ayudante. Él se convierte en tu ayudante. No te conviertes en su benefactor. Él se convierte en tu benefactor. No te conviertes en su sirviente. Él se convierte en tu sirviente. Jesús no necesita tu ayuda; te ordena tu obediencia y te ofrece su ayuda.

Navidad. Vino a servir, no a ser servido. Vino a ayudarnos a hacer todo lo que nos llama a hacer.


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