El llamado a atesorar

cristianismo Cristo Radical David Platt

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
— Marcos 10:17-22

¿Captaste lo que dijo Jesús cuando le respondió al joven rico que abandonara sus posesiones y se las diera a los pobres? Escúchalo otra vez, en particular la segunda mitad de la invitación de Jesús: "Anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo". Si nos descuidamos, podemos torcer el concepto de estas declaraciones radicales de Jesús en los Evangelios y comenzar a pensar que no quiere lo mejor para nosotros; pero sí lo quiere. Jesús no trataba de privar a este hombre de todo placer. En su lugar, le estaba ofreciendo la satisfacción del tesoro eterno. Jesús le quiso decir: "Será mejor, no solo para los pobres, sino para ti también, que rindas las posesiones que te mantienen cautivo".

Vemos que lo mismo se repite en Mateo 13. Allí, Jesús les dice a sus discípulos: "El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo".

Me encanta esta figura. Imagínate ir caminando por un campo y tropezarte con un tesoro que es más valioso que cualquier otra cosa por la cual pudieras trabajar o que pudieras encontrar en esta vida. Es más valioso que todo lo que tienes y todo lo que tendrás en el futuro. Miras a tu alrededor y te das cuenta de que nadie más se ha dado cuenta de que el tesoro está aquí; entonces, lo cubres en seguida y te alejas como si no hubieras visto nada. Vas a la ciudad y comienzas a vender todas tus posesiones a fin de tener el dinero suficiente para comprar ese campo. El mundo piensa que estás loco:

— ¿Qué estás pensando? – te preguntan tus amigos y tu familia.
— Compraré ese campo que está allí – les respondes.
Te miran incrédulos.
— Esa es una inversión absurda –dicen– ¿Por qué te estás deshaciendo de todo lo que tienes?
— Tengo una corazonada– les respondes y sonríes para tus adentros al alejarte.

Sonríes porque sabes la verdad. Sabes que, en realidad, no estás deshaciéndote de nada. Por el contrario, estás ganando. Sí, abandonas todo lo que tienes, pero al mismo tiempo ganas más de lo que podrías tener de otra manera. Entonces, con alegría (¡con alegría!) vendes todo, renuncias a todo. ¿Por qué? Por que has encontrado algo por lo que vale la pena perder todo lo demás.

Esta es la imagen de Jesús en el evangelio. Él es alguien por quien vale la pena perderlo todo. Y si nos alejamos del Jesús del evangelio, nos alejamos de las riquezas eternas.


Parafraseo de un fragmento del libro Radical — Volvamos a las Raíces de la Fe escrito por David Platt.


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