El miedo a hablar en público

Paul David Tripp

¿Tienes miedo de hablar en público? ¿Cómo responderías si alguien te pidiera que enseñaras la Biblia o que compartieras tu fe frente a otros?

Muchos de nosotros experimentaríamos palmas sudorosas si se nos pidiera que hiciéramos un simple anuncio durante la iglesia, y mucho menos que enseñáramos en alguna capacidad. Tal vez es nuestro miedo general a hablar en público lo que estimula la ansiedad, o tal vez sientes que no estás tan instruido en la Biblia como deberías.

Pero no importa cuán incómodo te sientas frente a una multitud, o si has completado un pequeño seminario, Dios tiene la intención de que seas uno de sus instructores.

Es verdad que Dios separa a ciertas personas para la enseñanza pública en la iglesia. Él les da los dones y la gracia necesaria para hacer lo que él les ha llamado a hacer en este papel. Pero la proclamación programada de la Palabra en el cuerpo de Cristo es sólo un aspecto del ministerio de enseñanza de la iglesia.

El apóstol Pablo nos instruye a todos, en Colosenses 3:16, a que "la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría". En este contexto, Pablo está hablando de la miríada de oportunidades de ministerio en la vida diaria que Dios da a cada uno de sus hijos.

(Este pasaje no se dirige a los estudiantes del seminario o a los pastores o ancianos. Al principio del capítulo, comienza con: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo...". Eso somos todos nosotros, cualquier cristiano, sin importar la vocación o el lugar.)

Entonces, ¿cómo se ven estas oportunidades de ministerio en la vida diaria? David comparte uno en el Salmo 51:13: "Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti".

Este tipo de enseñanza no requiere que presentemos una teología integral de la gracia. La mayoría de nosotros no estaríamos calificados para hacer eso. En cambio, este tipo de enseñanza requiere que compartamos nuestras historias de rescate y transformación con otros.

Este ministerio uno a uno, informal, no le está enseñando a la persona acerca de la gracia. Más bien, estoy compartiendo mi experiencia de gracia. La gente aprende, no porque haya abierto el diccionario y les haya dado una conferencia, sino porque les he mostrado el video de la gracia en funcionamiento en mi propia vida.

Lo que nos califica para enseñar en el contexto del ministerio personal de la vida diaria es la gracia que hemos recibido en nuestros propios momentos de necesidad. Al estar dispuesta a compartir mi propia historia, estoy siendo una herramienta de gracia transformadora en sus vidas.

Tú nunca podrás ser un pastor, líder de un grupo pequeño, maestro de escuela dominical o misionero extranjero. Pero siempre serás llamado a una vida de transparencia evangélica diaria. Dios quiere que estés listo, dispuesto y esperando para compartir tu gratitud por la gracia que has recibido con alguien que la necesita tanto como tú.

¿Serás un buen administrador de tu historia de gracia?

Que Dios los bendiga

— Paul David Tripp


Traducción de The Fear Of Public Speaking


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