Libres para ser parte de la familia de Dios

Libres

Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. — Marcos 10:45

La razón por la que necesitamos que se pague un rescate por nosotros es porque nos hemos entregado al pecado y nos hemos alejado de un Dios santo. Cuando Jesús dio su vida como rescate, nuestros esclavizadores, el pecado y la muerte y el Diablo, tuvieron que renunciar a su derecho sobre nosotros. Y el resultado fue que pudimos ser adoptados en la familia de Dios.

Pablo lo dijo así en Gálatas 4:4-5: "Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos". En otras palabras, la redención, o el rescate, nos libera para ser parte de la familia de Dios. Habíamos huido y nos habíamos vendido como esclavos. Pero Dios paga un rescate y nos redime de la esclavitud a la casa del Padre.

Para hacer eso, el Hijo de Dios tuvo que hacerse humano para poder sufrir y morir en nuestro lugar para pagar el rescate. Ese es el significado de la Navidad. Hebreos 2:14 lo dice así: "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo".

En otras palabras, la razón por la que Cristo asumió toda nuestra humanidad fue para que pudiera morir y al morir pagar un rescate y liberarnos del poder de la muerte. Y libéranos para que seamos incluidos en su propia familia. El rescate es, en última instancia, una relación. Tuya con Dios, tu Padre misericordioso.


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