Ramas de palma, espinas y la tumba vacía: Jueves Santo

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El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: «¿Dónde quieres que hagamos los preparativos para que comas la Pascua?». Y Él respondió: «Vayan a la ciudad, a cierto hombre, y díganle: “El Maestro dice: ‘Mi tiempo está cerca; quiero celebrar la Pascua en tu casa con Mis discípulos’”». Entonces los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.

Al atardecer, estaba Jesús sentado a la mesa con los doce discípulos. Y mientras comían, dijo: «En verdad les digo que uno de ustedes me entregará». Ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a decir uno por uno: «¿Acaso soy yo, Señor?». Él respondió: «El que metió la mano al mismo tiempo que Yo en el plato, ese me entregará. El Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido». Judas, el que lo iba a entregar, dijo: «¿Acaso soy yo, Rabí?». «Tú lo has dicho», le contestó Jesús.

Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: «Tomen, coman; esto es Mi cuerpo». Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: «Beban todos de ella; porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Les digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre».
Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos.
– Mateo 26:17-30

Jueves Santo

Si no hubiera habido un aposento alto, si no se hubieran cumplido las promesas de la Pascua, y si Jesús no fuera el Cordero de la Pascua final, sencillamente no tendríamos esperanza en esta vida ni en la venidera. Es imposible exagerar la importancia de que Jesús diga estas profundas palabras: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros" y "Esta copa que se derrama por vosotros es la nueva alianza en mi sangre". Aquí está Jesús, en esa íntima noche final con sus discípulos, diciendo: "Yo soy la esperanza de la humanidad caída, porque soy el Cordero de Dios prometido y sin mancha".

Al igual que la sangre pintada en las puertas de los israelitas en Egipto significaba que el ángel de la muerte pasaría por encima de esas casas, así todos los que ponen su confianza en el Mesías Jesús están cubiertos por su sangre y, por tanto, no soportarán el castigo de su propio pecado.

No basta con que Jesús fuera un gran maestro. Si todo lo que hubiera hecho fuera enseñar la verdad, pero no hubiera derramado su sangre como el cumplimiento de todo lo que la verdad nos enseña sobre el pecado y la redención, entonces estaríamos condenados. Si todo lo que Jesús hubiera hecho fuera realizar curaciones físicas, entonces seguiríamos siendo muertos espirituales ambulantes. Si todo lo que hubiera hecho fuera confrontar la falsa religión de los escribas, fariseos y saduceos, pero no hubiera pasado a ser el Cordero sacrificado que la verdadera religión requiere, entonces estaríamos condenados. Si todo lo que hubiera hecho fuera enviar a sus discípulos con un mensaje teológico, pero no hubiera sido la cobertura histórica, física, por su sangre derramada, que ese mensaje teológico requiere, entonces estaríamos sin esperanza y sin Dios, pecadores solos en este mundo caído.

Pero él es el Cordero de la Pascua. Él es el cumplimiento de las promesas del pacto de antaño. Su sangre nos cubre y limpia. Toda la historia de la humanidad se dirigió a este momento en el aposento alto y al sacrificio de la vida de Jesús que seguiría.

Siempre que leo el relato del increíble momento en aquella habitación alquilada y oigo a Jesús hablar de su sangre que iba a ser derramada, me viene a la mente un himno. Sus palabras son muy cercanas y queridas por mi corazón. Fue escrito en 1876 por Robert Lowry, que era pastor en Filadelfia, la ciudad donde vivo.

“Solo de Jesús la Sangre”

¿Qué me puede dar perdón?
Solo de Jesús la sangre.
¿Y un nuevo corazón?
Solo de Jesús la sangre.

Coro:

Precioso es el raudal,
que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
solo de Jesús la sangre.

Fue el rescate eficaz,
Solo de Jesús la sangre;
Trajo santidad y paz,
Solo de Jesús la sangre.

Veo para mi salud,
Solo de Jesús la sangre.
Tiene de sanar virtud,
Solo de Jesús la sangre.

Cantaré junto a sus pies,
Solo de Jesús la sangre.
El Cordero digno es,
Solo de Jesús la sangre.

Que tu sentido de ti mismo, tu significado y propósito, tu brújula moral y tus esperanzas y sueños estén ligados al mensaje que se dio en el aposento alto y al momento real del sacrificio en esa colina fuera de la ciudad. Y que cada momento de pecado, debilidad y fracaso sea puntuado por ti mismo cantando la respuesta definitiva a la pregunta definitiva: ¿Qué me puede dar perdón? Solo de Jesús la sangre.


Sigue el devocional de semana santa aquí 👉 Ramas de palma, espinas y la tumba vacía


Esta es una traducción del devocional por semana santa de Paul Tripp Palm Branches, Thorns, and the Empty Tomb: A free 8-day reading plan for Palm Sunday through Easter Sunday. Puedes suscribirte a su newsletter aquí).

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