Ramas de palma, espinas y la tumba vacía: Lunes

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Isaías 61:3

Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos? Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes. Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que Él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.
— 1 Corintios 15:12-19

Primera de Corintios 15 es uno de los capítulos más fundamentales de todo el Nuevo Testamento; podría llamarse un pasaje de "Cristianismo 101". El argumento de Pablo en el pasaje es simple y claro: sin la eternidad, el cristianismo no tiene sentido.

Si todo lo que el pecado ha roto no se soluciona para siempre, entonces no hay esperanza ahora ni en el más allá. Sin una eternidad garantizada, nuestra fe en Cristo queda despojada de su significado y poder: ”Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima”. (v.19)

Como cristianos, hemos apostado toda nuestra vida a la promesa de una renovación radical y completa, realizada por la resurrección de Jesús. Esa renovación eterna está por llegar, y mientras tanto, hay algunas formas específicas en las que la resurrección de Cristo y la esperanza del cielo marcan la diferencia en nuestra forma de vivir hoy.

1. La resurrección de Cristo y la esperanza del cielo aclaran lo que es verdaderamente importante en esta vida.

Sí, todas nuestras luchas relacionales, situacionales y físicas son importantes de alguna manera, pero no deben ser vistas como la esencia de lo que es la vida. Dios no ha prometido entregar "la buena vida" de salud predecible, un matrimonio fácil, hijos complacientes y un trabajo satisfactorio.

Lo más importante en la vida es que tengamos ayuda y victoria sobre nuestro mayor y más permanente problema: el pecado. Dios promete trabajar en nosotros; está contigo, en ti y para ti. La resurrección garantiza la derrota progresiva del pecado en el aquí y ahora y la liberación final del mismo en la eternidad.

2. La resurrección de Cristo y la esperanza del cielo cambiarán radicalmente la forma en que abordas las responsabilidades, las dificultades y las oportunidades de tu vida diaria.

La eternidad elimina la vanidad de tu vida en el aquí y ahora. En lugar de desilusionarnos y desanimarnos porque nuestros esfuerzos no nos traen un placer momentáneo o porque otros no nos afirman, la eternidad nos da una motivación de gran alcance.

Tenemos la motivación para mantenernos enfocados en hacer lo que es bueno, correcto y verdadero, porque nuestra vida en el aquí y ahora encaja con el gran plan de lo que Dios está haciendo y hacia dónde nos lleva. Ante los problemas, nos decimos a nosotros mismos que éste no es nuestro destino final.

3. La resurrección de Cristo y la esperanza del cielo te enseñan a esperar la gratificación.

La cultura occidental es una cultura instantánea, pero la esperanza del cielo nos llama a una visión del mundo diferente. En el plan de Dios, la espera no es una interrupción u obstrucción del plan; la espera es parte del plan. Mientras esperamos la eternidad que es la promesa de la gracia de Dios, no estamos simplemente pasando el tiempo: esperar es llegar a ser. Cada momento de espera es una herramienta divina para la restauración y preparación personal.

Isaías 61:3 capta bellamente este proceso, ”para que sean llamados robles de justicia, plantío del Señor, para que Él sea glorificado". Los robles no brotan y maduran de la noche a la mañana. Se necesitan decenas de años para que un poderoso roble alcance la madurez, pero cuando está maduro, vive con una fuerza y un esplendor que pocas plantas de la creación de Dios tienen.

Mediante su resurrección, Jesús nos ha comprado no sólo la garantía de la vida después de la muerte, sino también la realidad de la vida antes de la muerte. Por gracia, ¡que tú y yo seamos tan fuertes y duraderos a través de las estaciones y las tormentas de la vida como lo es el poderoso roble!


Sigue el devocional de semana santa aquí 👉 Ramas de palma, espinas y la tumba vacía


Esta es una traducción del devocional por semana santa de Paul Tripp Palm Branches, Thorns, and the Empty Tomb: A free 8-day reading plan for Palm Sunday through Easter Sunday. Puedes suscribirte a su newsletter aquí).


Photo by Tim Jones on Unsplash

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