Se puede confiar en Dios

Moisés dijo: El Señor Dios os levantará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; a Él prestareis atención en todo cuanto os diga. Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo. Y asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con vuestros padres, al decir a Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. Para vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo, le ha enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades. — Hechos 3:22-26

Del mismo pasaje del día de ayer, ahora aprendemos que parte de la bendición es la demostración de la veracidad de Dios.

Pedro acumula las promesas. En el verso 22 dice que Moisés predijo la venida de un profeta como él. En el versículo 24 dice que todos los profetas desde Samuel en adelante proclamaron estos días - los días de Jesús. En el versículo 25 dice que Dios le hizo una promesa a Abraham acerca de estos días. El punto es que cuando Jesús viene, confirma la verdad de todas estas promesas. Él muestra que Dios es digno de confianza; él mantiene su palabra.

Aquí está la manera en que Pablo lo puso en Romanos 15:8: "Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión [de los judíos] para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres". Así que ahí está, dijo claramente: Cristo vino para probar que Dios dice la verdad, que Dios cumple sus promesas. Navidad significa que se puede confiar en Dios.

Esto es parte de la bendición que él trae, y que él les ofrece en este tiempo de Adviento. Es una bendición porque donde está abandonada, la vida moral y espiritual se desintegra. El fundamento de la vida moral es la veracidad de Dios. Una sociedad que abandona la centralidad de la verdad absoluta de Dios abandona el fundamento de la verdad, el fundamento de la moralidad y el fundamento de la belleza.

La Navidad es la reafirmación del fundamento de toda verdad, bondad y belleza, porque la Navidad significa: Dios es veraz.

La veracidad de Dios es la constante en un universo de flujo. La verdad de Dios es el absoluto inquebrantable. Si abandonamos la veracidad de Dios, el ancla se levanta, el timón se suelta, la quilla se rompe, y el barco de la vida (vida política, vida social, vida educativa, vida científica, vida familiar) está simplemente a merced del viento de los deseos humanos.

Así que lo digo de todo corazón: demostrar la veracidad de Dios es una gran bendición. Bendice a tus hijos. Dígale a la siguiente generación una y otra vez: Dios es veraz; Dios guarda su palabra; Dios no miente; ¡Se puede confiar en Dios! Esa es una bendición del Adviento. Recibirlo como un maravilloso regalo de Navidad, y darlo a tantas personas como sea posible.


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