Si Dios es soberano ¿qué objeto tiene orar?

Si Dios es soberano sobre los actos e intenciones de los hombres, ¿qué objeto tiene orar?

Dios, en su soberanía, ordena en su santa Palabra que oremos. La oración no es opcional para el cristiano; es una exigencia.

orad sin cesar — 1 Tesalonicenses 5:17

La palabra nos invita a dar a conocer nuestras peticiones.

No tenéis, porque no pedís. — Santiago 4:2

Una y otra vez la Biblia dice que la oración es un instrumento eficaz, es útil; funciona.

La oración eficaz del justo puede lograr mucho. — Santiago 5:16

Pero ¿qué tal si oramos y no cambia nada?

Juan Calvino nos responde desde su libro Institución de la religión cristiana

Las personas que así se expresan no se dan cuenta de con qué finalidad enseñó nuestro Señor a los suyos a orar. Dios no ordenó la oración por su causa, sino por causa de nosotros...

Nos es necesario implorar asiduamente a Dios: Primero, para que nuestro corazón se inflame de un inmenso y ardiente deseo de siempre buscarlo, amarlo y honrarlo, debemos habituarnos a encontrar en él nuestro refugio, en todas las circunstancias, como único puerto de salvación.

Después, para que nuestro corazón no se vea turbado por ningún deseo de esos que no nos atrevemos a poner fácilmente al descubierto, como lo hacemos al manifestarle abiertamente todo nuestro afecto y, por así decirlo, abriéndole todo nuestro corazón.

Además, con el fin de estar preparados para recibir sus beneficios con un verdadero reconocimiento y con acción de gracias, porque por medio de la oración sabemos que nos vienen de su mano.

La oración, como todo lo demás en la vida cristiana, es para la gloria de Dios y para nuestro beneficio, en ese orden. Oramos para glorificar a Dios pero también oramos para recibir de su mano los beneficios de la oración. La oración es para nuestro provecho, aun considerando el hecho de que Dios conoce el final desde el principio. Es nuestro privilegio llevar la totalidad de nuestra existencia finita a la gloria de su presencia infinita.

Sí, Dios en su omnisciencia sabe lo que hay en nuestra mente, pero aun así tenemos el privilegio de expresarle lo que hay ahí. Él dice: “Ven. Habla conmigo. Dame a conocer tus peticiones”. Así que venimos a fin de conocerlo y ser conocidos por él.

Pero no nos confundamos, Dios no cambia de parecer debido a nuestras peticiones. Si bien la Biblia dice en algunas ocasiones que Dios se arrepintió, la Biblia está describiendo a Dios, quien es Espíritu, en lo que los teólogos llaman lenguaje “antropomórfico”. La palabra traducida como “arrepentirse” significa “confortado” o “aliviado”. Dios fue confortado y se sintió aliviado de que, por ejemplo, el pueblo se hubiera vuelto de su pecado, y por lo tanto él revocó la sentencia de juicio que había impuesto.

El parecer de Dios no cambia porque Dios no cambia. Las cosas cambian, y cambian según su soberana voluntad, la cual Él ejerce por medios secundarios y actividades secundarias. La oración de su pueblo es uno de los medios que él utiliza para llevar a cabo las cosas en este mundo.

Entonces la razón exacta por la que oramos es la soberanía de Dios, porque creemos que está dentro del poder de Dios ordenar las cosas conforme a su propósito. Eso es precisamente la soberanía: ordenar las cosas conforme al propósito de Dios. Así que entonces, ¿la oración hace que Dios cambie de parecer? No. ¿La oración cambia las cosas? Sí, por supuesto, te cambia a ti, me cambia a mi, cambia la manera en cómo vemos las cosas y, si Dios quiere, cambia las cosas.

La oración tiende en muchas formas a preparar el corazón. Con esto se suscita un sentido de nuestra necesidad... por la cual la mente está más dispuesta a estimar [Su misericordia]... Nuestra oración a Dios puede suscitar en nosotros un adecuado sentido y consideración de nuestra dependencia de Dios para la misericordia que pedimos, y un adecuado ejercicio de fe en la suficiencia de Dios, para que podamos estar preparados para glorificar su nombre cuando recibamos la misericordia. [Sermón de Jonathan Edwards "El Altísimo, un Dios que oye la oración"]


Aprendido de ¿Puede la oración cambiar las cosas? de R. C. Sproul


Imagen por unsplash-logoChris Liverani