Una visión para semana santa

Mientras he tratado de preparar mi corazón para encontrarme con Jesús de una manera especial el Domingo de Ramos, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Día de la Resurrección, una serie de imágenes han vuelto a mi mente una y otra vez. Déjame intentar describirte la historia.

Un corderito nació todo blanco como la lana, con las piernas delgadas y la nariz mojada, como todos los demás corderitos. Pero cuando el cordero se convirtió en oveja, las otras ovejas comenzaron a notar la diferencia. Esta oveja tenía un bulto extraño en la frente.

Al principio, pensaron que le habían golpeado, pero el bulto nunca bajó. En su lugar, una gran almohadilla de lana blanca y profunda creció sobre el bulto y lo hizo muy suave y firme. El bulto podría haber dejado de llamar la atención, excepto por el hecho de que esta oveja comenzó a usar el bulto en su cabeza de maneras muy extrañas.

Por un lado, el bulto parecía agachar la cabeza para que siempre pareciera que se inclinaba y mostraba reverencia hacia algún rey invisible. Entonces comenzó a buscar otras ovejas que estaban enfermas o heridas. Usaba el bulto firme y suave de su frente para ayudar a los débiles a ponerse de pie y enjugarse las lágrimas.

Un rebaño entero de ovejas comenzó a seguirlo, pero las cabras se rieron de él con desprecio. Las ovejas eran bastante desagradables, pero una oveja con un bulto extraño en la frente era más de lo que podían soportar. Lo acosaban todo el tiempo e inventaban chistes y burlas: "¿Cómo cuelga tu cabeza lanuda? ¿Tu bulto hecho de lana de plomo?" Y les enfureció que él se alejara de ellos y siguiera haciendo sus silenciosas obras de misericordia.

Así que un día las cabras lo rodearon y lo embistieron con sus cuernos hasta que murió, y lo dejaron solo en el campo. Pero mientras yacía allí, algo muy extraño sucedió. Comenzó a crecer. La sangrienta lana cayó y reveló un pelo liso, blanco, parecido al de un caballo. La suave almohadilla de lana blanca se le cayó de la frente y directamente del misericordioso bulto creció un poderoso cuerno de acero carmesí a diferencia de cualquier cuerno que haya sido o vaya a ser de nuevo.

Y entonces, como por orden, el inmenso Unicornio se puso en pie. Su espalda estaba a dos metros y medio del suelo. Los músculos de sus hombros y cuello eran como mármol. Los tendones de sus piernas eran como cables de hierro. Su cabeza ya no estaba inclinada, y cuando miró a la derecha o a la izquierda, el cuerno carmesí cortó el aire como un sable bañado en sangre.

Cuando las ovejas lo vieron, se postraron y adoraron. Se inclinó y tocó a cada uno en la frente con la punta de su cuerno, les susurró algo en el oído, y se elevó hacia el cielo. No se le ha visto desde entonces.

Esa es la visión en mi mente al entrar en la Semana Santa. Es un retrato de Jesucristo pintado por Isaías bajo la inspiración de Dios y expuesto por Mateo 12:18-21. Como toda buena obra de arte, este retrato tiene un propósito, y el propósito es hacer que pongamos nuestra esperanza en Jesucristo. Y estoy orando para que esto suceda en tu vida, porque sé que todo lo demás en lo que pones tu esperanza te defraudará al final. Pero si esperas en Jesucristo, él será honrado en tu vida, y nunca te arrepentirás.


Sigue el devocional de semana santa aquí 👉 Amor al máximo


Las lecturas son tomadas del libro de John Piper: Love to the Uttermost: Devotional Readings for Holy Week.
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